AMORES
PROHIBIDOS
Introducción
Muchas personas cuando leyeron
el título de este tema dijeron, “ya sé de qué se trata: que no es lícito
relacionarse con un casado o que no conviene salir con una inconversa”. Muchos
tuvieron ese pensamiento, porque en ocasiones reducimos todo a la mínima
expresión, pero realmente la profundidad de un amor prohibido, va mucho más
allá de lo que imaginamos.
Hay diversidad de amores
prohibidos que pueden afectar tu vida y la de tus hijos cuando formes un hogar,
por esa razón, es necesario que haya un buen tiempo de amistad antes del
noviazgo y del compromiso, para que puedas conocer a la persona que te corteja
y saber si no tiene un amor prohibidos, el cual puede ser el amor al dinero, al
placer o a la vanidad, entre otros.
Desarrollo
1. El amor al dinero
Lo más sorprendente es que el
mismo evangelio de este tiempo ha sido corrompido trasladando la idea con la
doctrina de la prosperidad, inculcando el amor al dinero, entonces la juventud
no le da pena hacerlo. ¿Sabe lo que significa conocer a una mujer insaciable en
la situación monetaria? Por eso es
importante saber si la pareja con la cual usted está saliendo, o por lo menos
la que le gusta, no ama a otro más que a usted y ese no sea necesariamente
Dios, sino el dinero.
Hay personas que aman a Dios y
además le ponen atención al dinero, porque el dinero es necesario, lo cuidad,
lo administran, pero su objetivo principal es agradar a Dios y no ser atrapados
por lo monetario y prosperan. En cambio hay otros que persiguen el dinero
porque lo aman y la mayoría de las veces no lo tienen.
Amar el dinero y estar en lo
secular es peligroso, pero estar en el ministerio y amar al dinero más que a
Dios, implica mayor responsabilidad. Hay algunos(as) que desean casarse con
siervos(as) de Dios y en sus oraciones le piden al Señor que les envíe un
siervo(a) suyo para que sea su pareja, pero
no hay que pedir solamente un siervo(a), hay que pedir un siervo que ame a Dios
sobre todas las cosas, incluso más que a usted.
2. El amor a las ganancias
deshonestas y el dinero fácil
Otro ejemplo de amor prohibido
lo encontramos en el 2do. Libro de Reyes 5:27 donde nos habla de Giezi que era un siervo de Elías, o sea que tenía mucha
intimidad con las cosas de dios. Giezi ve que Dios
hace un milagro tremendo en la vida de Naaman, mira
el poder de Dios y no tiene temor de Él y cuando Naamán
saca la billetera, Giezi ve que hay dienro en abundancia y escucha a Eliseo diciéndoles “no
gracias, estás servido, vete”. Giezi en su mente
dijo: “no hay que ser tan radical, uno también tiene necesidad de comer,
entonces fue tras Naamán y le pidió todo y lo fue a
esconder. A Giezi le gustaban las ganancias
deshonestas.
Jóvenes: deben analizar si a
la persona que les atrae no le gustan las cosas demasiado fáciles, porque si es
así lepra va a llegar a la casa del que se fundamenta en situaciones de esa
naturaleza, pero tampoco se vayan a poner a juzgar a todos los que están en su
entorno. Sean como los seres que habla Apocalipsis, que tiene ojos por fuera
para ver el medio ambiente que les rodea, y los ojos por dentro para verse a
ellos mismo también.
Hay algo muy lindo en la
juventud y es que son idealistas. Los jóvenes deben aprovechar esa belleza de
virtud que hay dentro de ellos y decir yo me voy a casar por amor, no por
dinero, ni por carros, ni por propiedades. Pero si se está enamorado de alguien
que tiene un amor prohibido, usted va a ser afectado. Giezi
por una mala acción y una prohibido afectó a sus hijos y por su culpa salieron
leprosos.
3. El amor al placer, al vino
y a sí mismo
En Proverbios 21:17 encontramos
otros tres amores prohibidos y dice: “El que ama el placer será pobre, el que
ama el vino y el que ama los ungüentos”.
El placer quiere decir que ama
las faldas (o los pantalones). Un consejo para las señoritas y los muchachos:
si la persona con la que ustedes están en amistad o noviazgo tiene ojos para
todo el mundo, incluyéndolos a ustedes, no les conviene. Salomón amaba el
placer y por eso terminó haciendo altares a los dioses de todas sus mujeres.
Otro personaje que amó mucho el placer fue el hijo pródigo. A él le gustaban
las fiestas. El que ama el placer tiene un amor prohibido y está amando a dos
(a su pareja y al placer) y no les extrañe si les hace una proposición de
placer que no conviene.
Ahora bien, el que ama el vino
le gusta beber y emborracharse y la persona que ama los ungüentos, dice Amos 6,
que se acuestan en camas de marfil y se tienden sobre sus lechos y comen
corderos de los rebaños y terneros de en medio del establo, improvisan al son
del arpa y como David han compuesto cantos para si, los que beben vino en
tazones del altar y se ungen con los olios más finos, pero no se lamentan por
la ruina de José. Ahí nos está hablando de gente vanidosa, bien lo dijo el
profeta, salmista y proverbista: “vanidad de vanidades, todo es vanidad”.
Aún en el vestuario, están
pendientes de qué marca es la camisa, del lugar donde compró el vestido y los
zapatos, qué reloj usa. Claro que es bonito tener todas estas cosas, pero sobre
todo si se puede, porque si alguien tiene las posibilidades ¿por qué no? Porque
vanidad no es tener esas cosas, sino que es no tener como obtenerlo y de todas
formas conseguirlo; o tener cambio de prioridades como andar en un buen auto y
no tener con qué comer y no vivir en un lugar digno. Este tipo de personas
están amando la simpleza, la vanidad y ambas cosas también son amores
prohibidos.
Conclusión
Dios quiere que tu vida sea
prosperada en todo, pero desea que busques primeramente la prosperidad de tu
alma y lo demás vendrá como añadidura y en ese
añadidura se cuenta a la persona que tiene preparada para ti, una persona no
amadora de amores prohibidos, sino amadora de Dios sobre todas las cosas.