AMORES PROHIBIDOS

 

Introducción

 

Muchas personas cuando leyeron el título de este tema dijeron, “ya sé de qué se trata: que no es lícito relacionarse con un casado o que no conviene salir con una inconversa”. Muchos tuvieron ese pensamiento, porque en ocasiones reducimos todo a la mínima expresión, pero realmente la profundidad de un amor prohibido, va mucho más allá de lo que imaginamos.

 

Hay diversidad de amores prohibidos que pueden afectar tu vida y la de tus hijos cuando formes un hogar, por esa razón, es necesario que haya un buen tiempo de amistad antes del noviazgo y del compromiso, para que puedas conocer a la persona que te corteja y saber si no tiene un amor prohibidos, el cual puede ser el amor al dinero, al placer o a la vanidad, entre otros.

 

Desarrollo

 

1. El amor al dinero

 

La Biblia nos dice que la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual codiciándolo algunos se extraviaron de la fe (como Judas) y se torturaron con muchos dolores. Casi nunca he escuchado testimonios de personas que, cuando se iban a casar, alguien les haya dado consejos de que no lo hicieran con una persona amadora al dinero. Lo que se oye generalmente es: “es un buen partido, tiene carro, ya enganchó su casa, está por graduarse de la universidad, tiene futuro”. Esa clase de personas son ideales y deseadas por cualquier padre para sus hijos, pero nadie se pone a pensar si la persona en cuestión, es amadora del dinero, lo cual, como dije al principio, es un amor prohibido. ¿Por qué? Porque va a repercutir tremendamente en la futura relación.

 

Lo más sorprendente es que el mismo evangelio de este tiempo ha sido corrompido trasladando la idea con la doctrina de la prosperidad, inculcando el amor al dinero, entonces la juventud no le da pena hacerlo. ¿Sabe lo que significa conocer a una mujer insaciable en la situación monetaria?  Por eso es importante saber si la pareja con la cual usted está saliendo, o por lo menos la que le gusta, no ama a otro más que a usted y ese no sea necesariamente Dios, sino el dinero.

 

Hay personas que aman a Dios y además le ponen atención al dinero, porque el dinero es necesario, lo cuidad, lo administran, pero su objetivo principal es agradar a Dios y no ser atrapados por lo monetario y prosperan. En cambio hay otros que persiguen el dinero porque lo aman y la mayoría de las veces no lo tienen.

 

Amar el dinero y estar en lo secular es peligroso, pero estar en el ministerio y amar al dinero más que a Dios, implica mayor responsabilidad. Hay algunos(as) que desean casarse con siervos(as) de Dios y en sus oraciones le piden al Señor que les envíe un siervo(a) suyo para que sea su pareja, pero no hay que pedir solamente un siervo(a), hay que pedir un siervo que ame a Dios sobre todas las cosas, incluso más que a usted.

 

2. El amor a las ganancias deshonestas y el dinero fácil

 

Otro ejemplo de amor prohibido lo encontramos en el 2do. Libro de Reyes 5:27 donde nos habla de Giezi que era un siervo de Elías, o sea que tenía mucha intimidad con las cosas de dios. Giezi ve que Dios hace un milagro tremendo en la vida de Naaman, mira el poder de Dios y no tiene temor de Él y cuando Naamán saca la billetera, Giezi ve que hay dienro en abundancia y escucha a Eliseo diciéndoles “no gracias, estás servido, vete”. Giezi en su mente dijo: “no hay que ser tan radical, uno también tiene necesidad de comer, entonces fue tras Naamán y le pidió todo y lo fue a esconder. A Giezi le gustaban las ganancias deshonestas.

 

Jóvenes: deben analizar si a la persona que les atrae no le gustan las cosas demasiado fáciles, porque si es así lepra va a llegar a la casa del que se fundamenta en situaciones de esa naturaleza, pero tampoco se vayan a poner a juzgar a todos los que están en su entorno. Sean como los seres que habla Apocalipsis, que tiene ojos por fuera para ver el medio ambiente que les rodea, y los ojos por dentro para verse a ellos mismo también.

 

Hay algo muy lindo en la juventud y es que son idealistas. Los jóvenes deben aprovechar esa belleza de virtud que hay dentro de ellos y decir yo me voy a casar por amor, no por dinero, ni por carros, ni por propiedades. Pero si se está enamorado de alguien que tiene un amor prohibido, usted va a ser afectado. Giezi por una mala acción y una prohibido afectó a sus hijos y por su culpa salieron leprosos.

 

3. El amor al placer, al vino y a sí mismo

 

En Proverbios 21:17 encontramos otros tres amores prohibidos y dice: “El que ama el placer será pobre, el que ama el vino y el que ama los ungüentos”.

 

El placer quiere decir que ama las faldas (o los pantalones). Un consejo para las señoritas y los muchachos: si la persona con la que ustedes están en amistad o noviazgo tiene ojos para todo el mundo, incluyéndolos a ustedes, no les conviene. Salomón amaba el placer y por eso terminó haciendo altares a los dioses de todas sus mujeres. Otro personaje que amó mucho el placer fue el hijo pródigo. A él le gustaban las fiestas. El que ama el placer tiene un amor prohibido y está amando a dos (a su pareja y al placer) y no les extrañe si les hace una proposición de placer que no conviene.

 

Ahora bien, el que ama el vino le gusta beber y emborracharse y la persona que ama los ungüentos, dice Amos 6, que se acuestan en camas de marfil y se tienden sobre sus lechos y comen corderos de los rebaños y terneros de en medio del establo, improvisan al son del arpa y como David han compuesto cantos para si, los que beben vino en tazones del altar y se ungen con los olios más finos, pero no se lamentan por la ruina de José. Ahí nos está hablando de gente vanidosa, bien lo dijo el profeta, salmista y proverbista: “vanidad de vanidades, todo es vanidad”.

 

Aún en el vestuario, están pendientes de qué marca es la camisa, del lugar donde compró el vestido y los zapatos, qué reloj usa. Claro que es bonito tener todas estas cosas, pero sobre todo si se puede, porque si alguien tiene las posibilidades ¿por qué no? Porque vanidad no es tener esas cosas, sino que es no tener como obtenerlo y de todas formas conseguirlo; o tener cambio de prioridades como andar en un buen auto y no tener con qué comer y no vivir en un lugar digno. Este tipo de personas están amando la simpleza, la vanidad y ambas cosas también son amores prohibidos.

 

Conclusión

 

Dios quiere que tu vida sea prosperada en todo, pero desea que busques primeramente la prosperidad de tu alma y lo demás vendrá como añadidura y en ese añadidura se cuenta a la persona que tiene preparada para ti, una persona no amadora de amores prohibidos, sino amadora de Dios sobre todas las cosas.