El propósito de Dios es que
una pareja se una para el resto de sus vidas, por eso la importancia de escoger
a la persona idónea con la cual tengamos unidad en nuestro espíritu, alma y
cuerpo. En la escritura hay ejemplos de padres que aconsejaron bien a sus hijos
para que escogieran esposa, como los padres de Sansón quienes trataron de
evitar que su hijo se uniera con una filistea (Jueces14:3-4), por que la ley de
Moisés prohibía ese tipo de mezcla. En el caso de Isaac, permitió que su padre
escogiera por él la esposa adecuada, lo cual es figura para nosotros hoy porque
tenemos que consultarle a Dios esa decisión tan importante para evitar cometer
un error que pudiera afectarnos el resto de nuestras vidas.
Desarrollo
El mundo ha implantado un
patrón erróneo en la mentalidad de nuestra generación que ha venido a promover
relaciones de noviazgo sin compromisos de ninguna clase, que se basan en la
atracción de los cuerpos y rara vez afinidad de almas. Este tipo de relación
puede conducir a la fornicación y daña profundamente las almas de los solteros.
Para la búsqueda de la pareja,
la unidad en el espíritu (la amistad) unidad en el alma (el compromiso) unidad
en el cuerpo (el matrimonio) son de vital importancia por que de eso depende
nuestra relación con Dios y que en el futuro podamos servirle sin estorbo
alguno. Veamos el proceso.
AMISTAD
Es la base para una buena
elección conforme al Señor (1 Cor. 7:32-36). La
amistad deberá promoverse dentro de un ambiente cristiano con jóvenes nacidos
de nuevo porque
El periodo de amistad sirve
para descubrir afinidades o diferencias, conocer hábitos, caracteres, metas,
anhelos etc. Los padres de familia deben enseñarles a sus hijos a ser amigos,
Una de las claves para lograr
que nuestros hijos compartan con nosotros sus anhelos y sentimientos es
teniendo una buena comunicación con ellos y ser amigos de nuestros hijos.
Cuando un joven no se siente comprendido y amado en su casa, difícilmente va a
oír el consejo de sus padres. Si nosotros logramos que nuestros hijos se
sientan amados por nosotros, no van a tomar decisiones a la ligera para escapar
de un hogar conflictivo. Al contrario, les va a ser muy difícil dejar el hogar
y cuando lo hagan van a imitar la forma de vida que les enseñamos.
En el proceso de la amistad no
existe contacto físico de ninguna clase entre los jóvenes. Los solteros pueden
saludarse con ósculo santo y darse manifestaciones de afecto entre ellos pero
no de índole sentimental. Para esto se requiere del dominio propio que Dios nos
dio con su Espíritu Santo ( 2 Ti. 1:7).
Si durante el proceso de la
amistad se descubre que alguna persona llena las expectativas anheladas, se
debe comunicar a los padres para escuchar su opinión ya que como adultos pueden
ver cosas que los solteros no alcanzan a
comprender. Los padres no deben imponer su opinión sino deben dialogar,
explicar y guiar a sus hijos para llevar esta inquietud al Señor mediante la
oración que puede hacerse en familia para que el joven pueda ser guiado por el
Espíritu y no por su alma y al mismo tiempo sentirse apoyados por sus padres.
La edad no es un parámetro para decir cuando
nuestros hijos deben casarse, no debemos presionarlos si ellos aun no siente el
deseo de hacerlo, aunque ya estén preparados para ello.
Si la amistad prospera, se
piensa en un futuro matrimonio, puede avanzar a un compromiso. Esto debe darse
en los que están en la capacidad de sostener un hogar, de trabajar y tener la
suficiente madurez para vivir una vida conyugal. Por supuesto, es de suma
importancia pedirle al guianza a Dios, para que él
prospere nuestro camino.
COMPROMISO
Esto no implica dejar la
amistad, la cual debe permanecer para siempre. El compromiso es el inicio de
una relación de espíritus y almas, que tiene una meta: el matrimonio, no en un
pasatiempo o noviazgo a la manera del mundo. En esta etapa, los padres juegan un papel muy importante ya
que deberán guiar a sus hijos en el temor de Dios, orientándoles del compromiso
que esto implica delante de Dios, de la iglesia y de los hombres.
El compromiso puede terminarse
cuando durante este periodo, la pareja descubre que la otra persona no era como
creía o se da cuenta que no son afines o que sus metas, hábitos o costumbres
son totalmente opuestos. En el compromiso, los padres de ambos jóvenes deben
estar enterados y de acuerdo con sus hijos y proveerles de constante consejo,
vigilancia y apoyo para que puedan guardarse puros hasta el matrimonio.
El compromiso no debe durar
mucho tiempo. No es recomendable por causa de las tentaciones y de la debilidad
de la carne. Si la pareja tuvo un buen tiempo de amistad, el compromiso puede
durar lo necesario para hacer los preparativos de la boda. En esta fase, la
pareja debe de informar a las autoridades de la iglesia a cerca del compromiso.
El ministro también juega un papel muy importante porque debe de instruir,
orientar y aconsejar a la pareja, o bien puede hacer una delegación de
autoridad para que la pareja sea guiada.
En nuestra congregación, las
parejas que avanzan a un compromiso son presentadas ante la iglesia para que
todos estén enterados y sean testigos de una relación de pureza delante de
Dios.
MATRIMONIO
El pasar a esta fase no
implica que se deba abandonar la amistad, debe permanecer aun después del
matrimonio ya que el cónyuge también debe ser amigo, hermano y amante (Cant. 5:2). Una de las causas más común del fracaso de los
matrimonios es que descuidan la amistad que tuvieron al principio. El
matrimonio es una relación de espíritus, almas y cuerpos. Si se tiene una buena
relación de espíritus y almas, la relación del cuerpo se dará por añadidura (1
Tes. 5:23), se debe ir con la mentalidad de que el matrimonio es para toda la
vida.
Los padres de la futura pareja
juegan un papel muy importante, deben ayudar a sus hijos durante toda la vida,
sobretodo al principio del matrimonio, sin caer en sobreprotección. Los padres
deben de recordar que cuando sus hijos se casan, salen del dominio de ellos y
se convierten en una familia independiente donde el varón será la cabeza del
nuevo hogar y ella la ayuda idónea de su esposo, la cuál deberá sujetarse como
dice la escritura (1Pedre 3:1; 1Cor. 11:3). Cuando Moisés y Séfora
se casaron, Jetro, el padre de Séfora
tomo la actitud correcta. Le dijo a Moisés que la entregaba a su esposa y a sus
hijos (Ex. 18:5-6). No dijo a mi hija y a mis nietos, porque supo entender que
su hija ya no estaba bajo su dominio. También actuó como un padre cuando le dio
consejo a Moisés en el desierto (Ex. 18:14-24).
CONCLUSIONES
Mientras la juventud de este
siglo se pierde en la vanidad de su mente y se hunde en la concupiscencia de su
carne, Dios nos ha dado a nosotros una doctrina pura para que vivamos una vida
en abundancia y podamos formar hogares sólidos que conformen iglesias poderosas
que expandan el reino de Dios en la tierra. Recordemos que